Cómo tratar la epicondilitis

Conocida popularmente como «el codo del tenista», la epicondilitis es una patología que afecta a muchas personas y que se manifiesta con un dolor intenso en la zona del codo que puede extenderse hacia el antebrazo. En este artículo te contamos las características principales de esta patología, a quiénes afecta, sus síntomas más comunes y la forma de tratarla y evitar recaídas.

La epicondilitis es una lesión que se produce en la zona exterior del codo, provocada por trabajos que requieren movimientos repetidos del brazo contra resistencia y/o la flexión y extensión forzada de la muñeca. Como consecuencia de estos movimientos, la zona en la que insertan los músculos epicodíleos en el codo se inflama y se experimentan dolores y pérdida de capacidad funcional, al producirse microrroturas fibrilares en el origen del músculo extensor radial corto del carpo (ECRB) que pueden derivar en cambios degenerativos y en molestias crónicas.

Esta lesión suele manifestarse inicialmente con dolor en el músculo epicóndilo, que se extiende hacia el antebrazo e impide llevar a cabo ciertos movimientos muy habituales en el día a día como dar la mano, levantar peso o usar una herramienta. Con el paso de los días, el dolor lateral en el codo y el antebrazo puede intensificarse y provocar una pérdida de la fuerza de presión en la mano. Si bien en su fase inicial esta lesión es reversible, si no se trata a tiempo puede derivar en cambios musculares irreversibles que requieran incluso de una intervención quirúrgica.

Aunque se la conoce como el «codo del tenista», esta patología afecta a muchas personas. Además de deportistas profesionales como tenistas, jugadores de padel o golfistas, esta lesión es muy habitual en algunas profesiones y oficios que implican tareas manuales intensas con posturas forzadas y movimientos repetitivos e intensos aplicados con fuerza de la muñeca y los dedos. Nos referimos a profesiones como pintores, trabajadores de la construcción, carniceros, mecánicos, fontaneros, trabajadores de la limpieza y de almacenes, conductores de vehículos, carpinteros o aquellas en las que se utiliza el ordenador de forma continuada durante muchas horas.

Cómo se diagnóstica y se trata la epicondilitis

El diagnóstico de la patología debe ser realizado por un profesional sanitario mediante una exploración clínica. En algunos casos, es recomendable que el diagnóstico se complemente con algún estudio de imagen (radiografía, ecografía o resonancia magnética), para descartar una desinserción del músculo epicondíleo o la presencia de patologías asociadas.

El tratamiento suele implicar la aplicación de hielo en la zona afectada, la utilización de antiinflamatorios y el reposo. La recuperación puede acelerarse si va acompañada por un tratamiento de fisioterapia. En cualquier caso, se estima que la desaparición del dolor y la recuperación funcional de la zona afectada puede demorar alrededor de 20 días.

Para evitar recaídas posteriores, existen diferentes modelos de cintas o soportes musculares que ayudan a quitar carga a la zona del codo y prevenir que la lesión vuelva o se agudice. Estas ayudas van desde cinchas de epicondilitis, que aportan compresión regulable, calor y mejora de la capacidad propioceptiva del usuario, hasta soportes diseñados para profesionales de alto rendimiento hay soportes especiales.