Diez consejos para cuidar bien la escayola

escayola

Las inmovilizaciones con escayola se utilizan para corregir fracturas o lesiones y su objetivo es que la zona del cuerpo afectada permanezca inmóvil durante un periodo de tiempo determinado. Pueden ser de yeso o fibra de vidrio (sintéticas) y en el interior contienen un vendaje de algodón o celulosa.

Mantener la escayola en buen estado es fundamental para asegurar una correcta y pronta recuperación. Hoy te damos 10 consejos para cuidarla si tú o un familiar o amigo os encontráis con alguna extremidad inmovilizada temporalmente.

  1. Máximo cuidado las primeras horas. El yeso no se seca inmediatamente y puede permanecer húmedo hasta pasadas 24 horas desde su colocación. Por eso es muy importante el cuidado en esos primeros momentos: no apretar ni tocar el yeso con los dedos tras su colocación y apoyarlo en superficies blandas (cabestrillo, almohada, etcétera.)
  2. Mantener el yeso seco. La humedad debilita el yeso, que puede deshacerse y romperse. Pero las escayolas de fibra de vidrio tampoco deben mojarse, pues aunque el material exterior es impermeable, el relleno de la capa interior no lo es y si se moja puede hacer que la piel se irrite. Por todo ello hay que evitar actividades en que la escayola se pueda mojar y hay que tener especial cuidado al asearse. Para el baño o la ducha es recomendable utilizar una bolsa especial impermeable, como el cubre escayolas universal PRIM. Un método seguro, fácil y eficaz para mantener seco el yeso en la ducha. Con un sistema que permite su uso en brazo y pierna, en niños y en adultos.
  3. Pero si se moja… Si no has podido evitarlo y tu escayola se moja puedes usar un secador de pelo que tenga la opción de aire frío para secarla. No obstante, si en 24 horas no se ha secado lo mejor es que consultes con tu médico.
  4. Evitar la suciedad. El interior de la escayola debe estar lo más limpio posible, por lo que hay que evitar que entre polvo, arena u otra suciedad. Los niños más pequeños podrían introducir objetos o alimentos de escaso tamaño dentro de la escayola, por lo que hay que prestar especial atención si están escayolados. Por supuesto no hay que intentar limpiar ningún tipo de suciedad con un objeto húmedo.
  5. No utilizar talco ni otras sustancias. Para acabar con el picor o mantener la piel hidratada no debes utilizar polvos de talco ni aplicarte alguna crema o loción debajo del yeso.
  6. No alterar la escayola. Si te hace ilusión que alguien te escriba un mensaje con rotulador sobre el yeso no hay problema. Lo que está totalmente desaconsejado es quitar el relleno de algodón o celulosa del yeso ya que este protege la piel y ha de permanecer intacto durante el tiempo que lleve puesta la escayola. En caso de que la escayola tenga un borde afilado no se debe cortar ni arrancar, solo se ha de cubrir con cinta adhesiva de tela o tela de algodón (que puedes encontrar en la farmacia).
  7. Inspeccionar la escayola asiduamente. Con el paso de las semanas la escayola puede deteriorarse y, por eso, es importante revisarla con regularidad y confirmar que no se ha agrietado, roto o reblandecido. En caso de encontrar algún daño hay que pedir cita con el médico para que revise el yeso.
  8. Si te pica…no te rasques. Aunque lo hayas visto hacer mil veces y creas que no pasa nada, no utilices ningún objeto (agujas de tejer, ganchos para la ropa, etc.) para rascarte la piel bajo la escayola. Podrías cortarte con ellos y producirte una infección. Si sientes picor prueba a soplar aire fresco dentro del yeso con un secador de pelo en posición “aire frío”, pasar una pluma o pincel por los dedos o dar unos golpecitos en el exterior de la escayola. Eso sí, si el comezón se vuelve insoportable consulta con tu médico.
  9. Vigila la piel y las uñas. Si ves que la piel alrededor del yeso toma un color rojizo o que desprende mal olor debes consultar con el médico. Asimismo, es mejor que no te pintes las uñas de la mano o el pie escayolado para poder comprobar que se mantiene su coloración rosada natural.
  10. Eleva la parte del cuerpo escayolada y haz ejercicios. Mantener la extremidad enyesada por encima del nivel del corazón y hacer pequeños movimientos de las articulaciones adyacentes ayuda a reducir la hinchazón.